jueves, 14 de abril de 2011

IBIZA - Adelante y acompañado

No conseguí dormir muy profundamente en el aeropuerto, con la gran cantidad de gente acercandose incesantemente a las colas de facturación y los avisos por megafonía con su repetitiva sintonía. He desayunado un chocolate caliente con un croisant que me han sentado maravillosamente. Ya estaba pensando en mi llegada a Ibiza.
Después de otro vuelo aburrido, ya estaba en la isla. Lo primero que hice fue hacerme con un mapa, e ir a aprovisionarme al supermercado más cercano, que se encontraba en Sant Jordi, y al cual fui en bus. El agua, lo más importante, fue lo primero que cogí, luego algo de embutido, pan y fruta.

Dí comienzo a mi ruta desde el aeropuerto y mi primera parada fue Sa Caleta, tras pasar por la playa des Codolar. Sentía que me iba a costar llegar a mi meta, pero no me desanime, procurando apartar ese pensamiento de mi cabeza. Continué por la costa atravesando la punta des Jondal y llegando a la cala del mismo nombre. Tuve que preguntar a un alemán el camino para llegar a Porroig, y el hombre mirándome extrañado, me indicó el camino haciendo buen uso de su excelente spanglish. Esa fue mi siguiente parada, Porroig, y tras perderme por una urbanización de portentosas casas, retomé el camino de la carretera.

Después de un buen rato andando, me adelantó con su coche un tipo animado con acento francés-andaluz, que frenó y me invitó a subir al todo-terreno, donde una pequeña perrilla llamada Izzy no paraba de ladrar. Me recordó inevitablemente a Noah. Según dejé mi mochila en la parte de atrás, y me senté de copiloto, Izzy se subió a mi regazo y desde ahí recibía mis mimos y caricias detrás de las orejas. "¿Dónde vas?" me preguntó el joven, y no supe que responder...

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