lunes, 31 de octubre de 2011

IBIZA - Despedida

Ha llegado el día de despedirse, de decir hasta luego. Un hasta luego temporalmente indefinido. He recogido todas mis cosas, y con la mochila al hombro, me he dirigido a la estación de autobuses. En media hora hemos cruzado la isla por la monstruosa autovía que la parte en dos sin ninguna piedad.

He esperado el trasbordo de autobuses en Eivissa y en otra media hora estaba en el aeropuerto.
El vuelo ha sido muy tranquilo y me he despedido de la isla y sus costas a través de mi ventanilla. Lo último que he visto de la isla han sido las extensas salinas del Parque Natural de ses Salines. Me he despedido finalmente del archipiélago con una vista a Formentera y poco después de Mallorca.

Cuando sobrevolábamos Barcelona, el chico sentado a mi lado me ha señalado la nube oscura que la cubría. Una espesa bruma entre gris y marrón de asquerosa contaminación ambiental (smog). Los habitantes de esta enorme urbe, están condenados a vivir bajo su sombra y a respirar su contenido inevitablemente.

El chico de mi lado me ha contado que vive en Ibiza desde hace pocos meses, y que piensa quedarse. No me sorprendió mucho.
Después de despedirnos y desearnos un buen viaje, he corrido hacia la puerta de embarque de mi próximo vuelo, ya que iba bastante justo de tiempo y el aeropuerto de Barcelona no es precisamente pequeño...