jueves, 1 de septiembre de 2011

IBIZA - Lo aprendido

Ahora voy a dormir para mañana poder madrugar e iniciar mi viaje a la realidad de casa, despertar de este sueño palpable que tanto me ha enseñado.

He visto cómo puedo ser independiente y moverme con mis piernas de un lugar a otro sin apenas tropezar.
He entendido lo fácil y seguro que es viajar en las condiciones que lo he hecho, siempre que se haga con la prudencia oportuna.
He sonreído descubriendo que hay gente en todas partes que ayudan sin esperar absolutamente nada a cambio, más que lo que pueda cada uno ofrecer: una conversación, un silencio, una sonrisa, o simplemente una buena compañía.

Por otro lado también he aprendido que viajar en solitario incluye justamente eso: estar solo cuando quieres tener a alguien a tu lado y no poder compartir ciertos momentos.

Esa noche me dormí con una emisora de radio muy apetecible, con canciones que aún teniendo descargadas y pudiendo oírlas cuando quisiera, agradecí muchísimo y escuché con emoción.

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martes, 21 de junio de 2011

IBIZA - Última puesta de Sol

Decidí volver al hostal en San Antonio, donde pretendía echar una siesta, no sin antes pararme para observar Punta Galera por última vez y despedirme desde un acantilado de este sitio tan placentero y relajante.
Antes de subir a la habitación, compré unos pistachos y unos zumos. Me fui quedando dormido mientras veía las fotos que acaba de sacar en Punta Galera.

Al abrir los ojos y mirar la hora que era, salí de un salto de la cama. Me iba a perder la puesta de Sol otra vez, y esta era mi última noche en Ibiza. Me di una ducha fugaz, y salí con prisa hacia el Café del Mar.
Cuando me dirigía a las rocas, desde las que sentado miraba al infinito, unos jóvenes me susurraron "hash, cocaine...". Se lo agradecí con una sonrisa pero continué hasta la superficie más cómoda que pude encontrar.
Afortunadamente llegué en el momento justo. Sin embargo, tristemente el horizonte estaba muy brumoso, y no pude ver con detalle al gran Astro dar paso a la oscuridad y las estrellas. Había una fina luna creciente, y se podía ver con claridad su contorno completo.

Cené en un italiano que me aconsejó la chica del hostal. Primero un abundante plato de espaguetis a la carbonara, y luego pedí una pizza para llevar a la habitación y reflexionar con el estomago saciado.

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martes, 17 de mayo de 2011

IBIZA - Buenas vibraciones

Hoy no he madrugado, y me he despertado con el cuerpo muy dolorido. Lo primero que he hecho ha sido ir al Eroski a comprar agua y algo para desayunar, y después de eso me he puesto en marcha hacia Punta Galera, donde había estado el verano pasado. La caminata ha durado una hora escasa, y cuando me he asomado a los acantilados, con el estrecho cabo de Punta Galera a mi izquierda, he respirado un aire muy reconfortante. Recordaba más o menos el camino, aunque esta vez llegué por otro sendero distinto al que seguimos el verano anterior.

Sonreí al ver el lugar que ya conocía. El acceso a la cala se encuentra entre rocas. Se podía ver el fondo del mar con total claridad. He sacado muchas fotos, ya que la otra vez que visité este sitio, no tenía la cámara conmigo. Es un espacio mágico y lleno de misticismo, sobre todo en la puesta de Sol. Se pueden ver algunos montículos de piedras (como los que vi en Cala Vadella), una cabeza metálica de Buddah, un grabado en la roca (Om Nama Shiva) y un refugio en una cavidad del acantilado. La roca es perfecta, ya que aparece en formas lisas, para sentarse y tumbarse cómodamente.

Agradecí enormemente estar prácticamente solo ahí, con la tranquilidad de todo lo que me rodeaba. El mar estaba lleno de pequeñas medusas como las que vi ayer, y también había enormes gaviotas descansando en los salientes de la roca, y cormoranes buceando y perdiéndose bajo el agua.

He descansado un rato largo para sentir las buenas vibraciones del lugar: la sensación de que todo lo que importa es "aquí y ahora".