Mostrando entradas con la etiqueta medusas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medusas. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2011

IBIZA - Buenas vibraciones

Hoy no he madrugado, y me he despertado con el cuerpo muy dolorido. Lo primero que he hecho ha sido ir al Eroski a comprar agua y algo para desayunar, y después de eso me he puesto en marcha hacia Punta Galera, donde había estado el verano pasado. La caminata ha durado una hora escasa, y cuando me he asomado a los acantilados, con el estrecho cabo de Punta Galera a mi izquierda, he respirado un aire muy reconfortante. Recordaba más o menos el camino, aunque esta vez llegué por otro sendero distinto al que seguimos el verano anterior.

Sonreí al ver el lugar que ya conocía. El acceso a la cala se encuentra entre rocas. Se podía ver el fondo del mar con total claridad. He sacado muchas fotos, ya que la otra vez que visité este sitio, no tenía la cámara conmigo. Es un espacio mágico y lleno de misticismo, sobre todo en la puesta de Sol. Se pueden ver algunos montículos de piedras (como los que vi en Cala Vadella), una cabeza metálica de Buddah, un grabado en la roca (Om Nama Shiva) y un refugio en una cavidad del acantilado. La roca es perfecta, ya que aparece en formas lisas, para sentarse y tumbarse cómodamente.

Agradecí enormemente estar prácticamente solo ahí, con la tranquilidad de todo lo que me rodeaba. El mar estaba lleno de pequeñas medusas como las que vi ayer, y también había enormes gaviotas descansando en los salientes de la roca, y cormoranes buceando y perdiéndose bajo el agua.

He descansado un rato largo para sentir las buenas vibraciones del lugar: la sensación de que todo lo que importa es "aquí y ahora".







sábado, 23 de abril de 2011

IBIZA - Una superficie sobre la que dormir

Como ya dije, hice noche en Cala Vadella, la oscuridad a mi alrededor. Extendí la esterilla sobre el tejado liso de una de estas casetas que acompañan a sencillos embarcaderos por toda la costa.

Cuando llegué (todavía era de día), quise refrescarme con el agua del mar, que chocaba contra las rocas incesantemente a pocos metros, pero estaba llena de pequeñas medusas marrones, así que decidí agradar a mi cuerpo con un poco de agua de mi cantimplora.
Después de leer un poco de "The Art of Happiness" y sentir como todo me rodeaba, me quedé dormido. Y mientras anochecía me desperté para sacar el saco de dormir, ya que empezaría a refrescar. Pronto me quedé dormido de nuevo y no desperté hasta las 2:30 de la mañana que tenía sed.

Pensaba que iba a estar sumido en una oscuridad absorbente, pero la verdad es que existía un debilísimo y tenue amago de luz, que creaba un ambiente muy relajante. Ésta frágil luz se reflejaba en el mar, y acompañaba a cada sutil meneo del oleaje.
Entonces busqué el cielo y me quede asombrado.

El cielo estaba plagado de infinidad de estrellas. Se apreciaban perfectamente diversas constelaciones. Pocas veces había visto un cielo tan limpio. Ayudaba el hecho de que la luna estaba tan fina como un fideo, pero en serio, las veces que he visto tanto ahí arriba las podría contar con una mano.

Después de eso el sueño volvió rápidamente.

Anterior: 4. Es Vedrá